lunes, 4 de enero de 2010

Gerona, un ejemplo de patriotismo

El 3 de julio de 1809 toda la artillería francesa rompía fuego contra el castillo de Montjuich, clave de la conquista de la ciudad según los planes de Saint-Cyr. Un ángulo del baluarte, en el que tremolaba la bandera española, fue destruido por los cañonazos, ante lo que el subteniente Mariano Montoro, de los voluntarios de Vich, se arrojó por la brecha en medio de la lluvia de balas francesas y regresó con la bandera hecha jirones para volver a clavarla en la más alto del castillo.

Como recogería en aquellos días Raimundo Ferrer en su Barcelona cautiva (revista que empezó a publicarse en marzo 1808, impresa por Antonio Brusi), toda Cataluña “desde Tortosa a Puigcerdá y desde Lérida a Rosas, grita entusiasmada ¡Viva la Religión!, ¡Viva Fernando VII!, ¡Viva la Patria!”.

Durante el asedio a Gerona se podía oír por toda España este canto:

“Al arma, españoles, al arma corred,
salvad a la Patria que os ha dado el ser.
Haciendas y vidas todas ofreced,
si os llamáis sus hijos mostradlo otra vez.
¡Viva nuestra España, perezca el francés,
muera Bonaparte y el duque de Berg!
Recuerdo de Sagunto excita nuestro ardor
y cual ella perezca todo buen español.
A Numancia imitad, renuévese su horror,
y antes que ser esclavos muramos con honor”.


El 9 de julio la Junta Superior del Principado de Cataluña emitía una proclama a los habitantes de Gerona solicitando la participación de todos en la lucha contra el invasor:

“Ninguna clase, ningún estado puede eximirse de tomar las armas y organizarse debidamente para repeler la agresión que sufren los derechos del Altar y del Trono, los intereses de la Nación española, su dignidad e independencia”.

La Junta Central ordenó a Blake, general en jefe del ejército de Cataluña, que intentase por todos los medios socorrer a la heroica ciudad. Concentrado en Vich, Blake alentó a los paisanos a que se uniesen a la tentativa de romper el cerco:

“Gerona está haciendo la desesperación de los enemigos al paso que adquiere cada día nuevos derechos a la admiración de la prosperidad. Gerona reclama auxilios sin los cuales su caída amargará la celebridad de sus recientes triunfos. ¿Quién de nosotros dudará en sacrificarse por su alivio? ¡Soldados! ¡Habitantes de Cataluña! ¡Volemos al socorro de esa ciudad por tantos títulos tan ilustre; corramos a participar de la gloria de tan heroicos españoles!”

Los gerundenses conseguían incluso tener humor para cantar coplas como ésta, a pesar del infierno que estaban viviendo a causa del asedio francés:

“-Digasme tu, Girona,
si te n´arrendirás…
-¿Com vols que m´rendesca
si Espanya no vol pas?"

(“-Dime tu, Gerona,
si te nos rendirás…
-¿Cómo quieres que me rinda
si España no quiere?”)

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