domingo, 4 de diciembre de 2011

Porrón


El porrón es un recipiente tradicional español.




Su origen se encuentra en las regiones de Aragón, Valencia y Cataluña, y más tarde se extendió por todo el territorio español.


El escritor francés Alejandro Dumas en 1872 menciona en su libro “De París a Cádiz” como en las tierras de Aragón se bebía con una botella de cristal en lo que los lugareños mencionaban “a gargallo”.
El porrón es habitual en comidas populares i festivas. En Cataluña es frecuente en “calçotades” y “cargolades”.


Hay una tradición popular en Cataluña que dice que si por accidente una persona rompe un porrón y vierte el vino que contenía, es señal segura de buena suerte. Pero si se hace apropósito trae mala suerte.

martes, 1 de noviembre de 2011

Alfonso XII y Cataluña




El nuevo rey, Alfonso XII, con la aureola de su juventud y simpatía, así como las esperanzas que suscitaba –según constata Soldevila- eligió como lugar de llegada a su reino el puerto de Barcelona, que le ofreció un recibimiento entusiasta, parece que al menos tan sincero y auténtico como en los mejores precedentes de sus regios antepasados… “Madre mía –decía el rey en telegrama a su madre, la reina Isabel- el recibimiento que me ha hecho Barcelona excede a mis esperanzas y excedería a tus deseos…”

Don Alfonso visitó el Fomento del Trabajo Nacional y en respuesta al discurso del presidente Pedro Bosch y Labrús, discurso proteccionista, dijo:

“Si lograse hacer de toda España una Barcelona, estoy seguro de que habría hecho de mi patria una gran nación”.

Una comisión le entregó al rey Alfonso XII  un Memorial que se titulaba “Memoria en defensa de los intereses morales y materiales de Cataluña”, más conocido como “Memorial de Greuges” (más información:

http://elprincipatdecatalunya.blogspot.com/2009/11/memorial-de-greuges.html)

La comisión estaba integrada por personalidades de la taya de Jacinto Verdaguer, Àngel Guimerà o Federic Soler. Ante este memorial el rey expresó:

“Cataluña puede llevarse la seguridad de que seré su abogado, y abogado convencido, en las cuestiones de su industria y de sus leyes, porque en cuanto a la primera soy proteccionista y tan individualista como la comisión en lo que respecta a la segunda”.

Los catalanes en la historia de España, págs. 209-211

Jordi Pujol


Joan Cortada


"Desde ella (Guerra de Independencia) ha cundido por España un nuevo orden de ideas que han traído un nuevo orden de hechos; cesaron esas rivalidades, menguaron esos odios (por la Guerra de Sucesión), y las diferencias que todavía existen son hijas del carácter y de las tendencias particulares, cuya extinción es imposible; pero que un gobierno sabio debe estudiar, tener siempre en cuenta, conllevar hasta donde el ataque pueda ser peligroso; y de esta manera el tiempo, auxiliado por la prudencia y el talento, harán que los catalanes sean cual los demás españoles, así como los mismos medios conseguirán que un andaluz se diferencie menos de un gallego, un valenciano de un navarro, de lo que se diferencian en nuestros días.

Quiera el cielo que esta obra se lleve a cabo; y entonces los nombres de los antiguos reinos que han venido a formar la nación española, le servirán tan solo para señalar los territorios, mas no para significar diferencias de más importancia y trascendencia.
Entre tanto los catalanes, como súbditos de la Corona de España, consideran a los demás españoles como a hermanos, y su único anhelo es ver grande y poderosa la patria común, para lo cual nunca dejarán de contribuir con todo el esfuerzo de que son capaces. Perdóneseles el noble orgullo de querer estar a la cabeza del comercio, de la navegación y de la industria de España, que no disputan ellos a las demás provincias otras glorias que respetan y que admiran, porque en su carácter está acatar todo aquello en que hay importancia y hay grandeza.  Perdóneseles que tal cual vez en verso y prosa escriban la lengua de sus padres, la que les enseñó en la cuna el cariño de la madre, la que usan para alabar a Dios y para postrarse a los pies del sacerdote. (…) Santo es el amor a la patria, y la patria nuestra es Cataluña".

Joan Cortada i Sala, “Cataluña y los catalanes” páginas 61 y 62.


Joan Cortada (Barcelona, 1805 - Sant Gervasi de Casoles, 1868)

Renunció a su empleo de agente fiscal de la Audiencia de Barcelona (1828) para dedicarse a la literatura. 
Fue catedrático de la Universidad de Barcelona.
Colaboró en el Diario de Barcelona (1838-1841), bajo el seudónimo de Abem Abulema, y en El Telégrafo, con la firma de Benjamín.

Cortada adaptó su novela La heredera de Sangumí para hacer años más tarde el libreto de la ópera Gualtero de Monsonís (1857), que se convierte en la primera producción lírico-dramática de autor español que pone en escena el Liceo de Barcelona; otro libreto de ópera suyo fue Arnaldo de Erill. Tradujo al catalán La Fuggitiva de Tomás Grassi con el título de La noia fugitiva (1834), pero prefirió siempre el castellano y en él escribió sus obras históricas Las revueltas de Cataluña (1838) y también Cataluña y los catalanes (1860), esta última una defensa de la autonomía de Cataluña dentro de España.

Pronunció el discurs presidencial de los juegos florales de Barcelona, el 1864, a la restauración de los cuales (1859) había contribuido decisivamente.

jueves, 6 de octubre de 2011

Responsabilidad del Presidente Companys


Al amanecer del domingo 19 de julio de 1936 se produjo la sublevación en Cataluña. Los militares sublevados fueron hostigados desde el inicio de su salida de los cuarteles, y no llegaron siquiera a alcanzar sus objetivos iniciales.

Tras el golpe militar fallido Companys toma la decisión de armar al pueblo. Se crea el caos en Cataluña, muy especialmente Barcelona, y los partidos de extrema izquierda y los sindicatos asumen el control en las calles.

Conscientes de su fuerza los dirigentes de la CNT-FAI se reunieron el día 20 y decidieron no dejar pasar la ocasión propicia para tomar el control. Fueron a hablar con Companys.

Lluís Companys recibió en su despacho a los jefes revolucionarios Durruti y García Oliver, con sus fusiles, cartucheras y el polvo de las batallas callejeras. El presidente de la Generalidad, completamente entregado, les pidió perdón por haber estado contra ellos y reconoció que eran los dueños de la ciudad: “Si queréis que siga siendo el presidente de Cataluña, yo seré un soldado más contra el fascismo”.

El 21 de julio, un Decreto de la Presidencia de la Generalidad creaba el “Comité de Milicias Antifascistas de Cataluña”. Era una organización de índole popular que asumiría la dirección económica, militar y política de la vida catalana, al frente de la cual continuaba figurando nominalmente el Gobierno de la Generalidad. La Generalidad se limitó a confirmar, por medio de decretos, las decisiones adoptadas por el “Comité”.

Desde el 20 de julio había comenzado la caza del hombre por el hombre. Las gentes de derechas, los católicos, los propietarios, los empresarios y, especialmente, los sacerdotes y religiosos fueron perseguidos con saña, como si de alimañas se tratara. Las cunetas de Cataluña comenzaron a cubrirse de cadáveres. Las cárceles, vaciadas de sus normales inquilinos, se llenaron de gentes de ideología contraria; algunos partidos del Frente Popular montaron sus propias cárceles.

La prensa barcelonesa el 5 de agosto de 1936 publicaba la siguiente nota: “Según nota facilitada por el Negociado de Cementerios, hasta el día 3 del actual, fueron inhumados en las diversas necrópolis de Barcelona quinientos once cadáveres” todos muertos violentamente.

Como nos indica Ramón Salas Larrazábal las ejecuciones en Cataluña durante el Frente Popular, con una Generalidad entregada a los extremistas de izquierda fueron 14.886. Salas dice también que la represión franquista tras la guerra produjo cerca de 4.000 víctimas, cifra muy similar a la que nos da Josep María Solé i Sabaté sobre las ejecuciones como consecuencia de los Consejos de Guerra. Aunque esas casi 4.000 víctimas alcanzan hasta 1961, es decir, que está incluida la represión del llamado “maquis” o guerrilla, tanto individual, como el organizado militarmente.

La represión indiscriminada e incontrolada que se produjo en Cataluña tras el 19 de julio motivó la escapada de miles de perseguidos, muchos de los cuales lograron llegar a la zona llamada nacional.

Como hemos visto, el presidente Companys entregó el poder a las fuerzas de extrema izquierda, abdicando en sus funciones de mantener el orden público, y permitiendo la terrible represión sufrida por una parte de la población catalana.


BIOGRAFÍA:

“Otra Historia de Cataluña”, Marcelo Capdeferro.

“Los catalanes en la historia de España”, José Antonio Vaca de Osma.

La conjunción copulativa “i” que separa los apellidos


Uno de los elementos característicos de la lengua catalana es separar los apellidos con una “i”.
Lo que muchos no saben es que esta tradición es una tradición castellana.

Todo comenzó a partir del siglo XVI cuando las familias nobles catalanas comenzaron a imitar esta costumbre practicada desde hacia tiempo por la nobleza castellana.

En la web de La societat catalana de Geneologia podemos leer:

“Eminentes expertos de la onomástica, como Enric Moreu-Rey, han defendido que la inclusión de la conjunción copulativa entre el apellido paterno y el materno, lejos de ser un signo característico de la lengua catalana, es una influencia del castellano (…). Antes del siglo XIX parece que la tendencia más universal dentro del ámbito catalán era usar un solo linaje. En los casos en que aparecen dos apellidos, sobre todo en las clases sociales más elevadas o en mujeres, al menos desde el siglo XVI o XVII, la tendencia dominante es de unirlos mediante la conjunción y (substituida por i solamente desde principios del s. XX con la reforma ortográfica de Pompeu Fabra)”.

Bota de vino


Una bota es un recipiente típico español con forma de gota o lágrima, generalmente de cuero (las mejores son de piel de cabra).
Actualmente su uso ha decaído bastante, pero se considera un referente tradicional de determinadas zonas campestres y actividades como las corridas de toros.

La bota de vino en la cultura española:

En lengua Catalana:

“Aigua de gener (o pluja de gener), omple bótes i graner (o sempre fa bé)”.
Su equivalente en lengua castellana sería: “Agua de enero, todo el año tiene tempero”.

Fuente: Santiago Ángel Saura (1884): Refranero castellano-catalán. Refranes, adagios, proverbios, aforismos, frases proverbiales, etc. Separata del novísimo Diccionario Manual de las lenguas castellana-catalana. Barcelona: Librería de Esteban Pujal, editor.

En lengua castellana:

Cervantes : “El Quijote”:

“...Sancho caminaba muy despacio sobre su jumento, y de cuando en cuando
empinaba la bota con tanto gusto que le pudiera envidiar el más
regalado bodegonero de Málaga...”.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Los Últimos de Filipinas



Los Últimos de Filipinas es el nombre por el que se conoce a los soldados del ejército español que lucharon en el sitio de Baler contra los independentistas filipinos, en la guerra creada por Estados Unidos para la conquista de las últimas colonias españolas en ultramar (Cuba y Filipinas), en lo que fue la Guerra Hispano-Estadounidense, también conocida en España como “el desastre del 98”.

337 días de resistencia fortificados en una iglesia, asediados por las tropas filipinas, negándose a creer que el dominio español de aquellas tierras había terminado.

Sólo cuando quedaron totalmente convencidos que aquel territorio que defendían había dejado de ser territorio nacional aceptaron capitular.

Una vez arriada la bandera, el corneta tocó atención y los sitiados se aprestaron a abandonar su reducto. Los Tenientes Martín Cerezo y Vigil de Quiñones, enarbolando la bandera Española, encabezaban una formación de soldados agotados, que de tres en fondo, y con armas sobre el hombro, abandonaban el último solar español en el Pacífico, desde marzo de 1521. Le hacían pasillo soldados filipinos en posición de firmes, entre asombrados e incrédulos.

El presidente de la recién nacida República Filipina, Emilio Aguinaldo, dictó el siguiente decreto:

“Habiéndose hecho acreedoras de la admiración del mundo las fuerzas españolas que guarnecían el destacamento de Baler, por el valor, la constancia y heroísmo con que aquel puñado de hombres aislados y sin esperanza de auxilio alguno, han defendido su bandera por espacio de un año, realizando una epopeya tan gloriosa y tan propia del legendario valor de los hijos del Cid y de Pelayo; rindiendo culto a las virtudes militares e interpretando los sentimientos del ejército de esta República, que bizarramente les ha combatido, a propuesta de mi Secretario de Guerra y de acuerdo con mi Consejo de Gobierno.

Vengo en disponer lo siguiente:

Artículo único. Los individuos de que se componen las expresadas fuerzas no serán considerados como prisioneros, sino por el contrario, como amigos; y en su consecuencia, se les proveerá, por la Capitanía General, de los pases necesarios para que puedan regresar a su país.


Dado en Tarlak a 30 de junio de 1899.-El Presidente de la República, Emilio Aguinaldo.- El Secretario de Guerra, Ambrosio Flores”.

De los treinta y tres últimos de Filipinas cuatro fueron catalanes:

Pere Planas Basagañas, de Sant Joande les Abadesses, Gerona (1860-muerto en fecha desconocida)

Josep Pineda Turà, de San Feliu de Codines, Barcelona (1867-1906)

Pere Vila Garganté, de Taltaull, Lérida (1868-1944)

Ramón Mir Brils, de Guisona, Lérida (1876-1932)

Cuatro catalanes dispuestos a morir por defender el honor de España y su bandera.

Víctor Balaguer


“El catalán admite iguales, pero no superiores; acepta monarcas y soberanos, pero no amos y dueños; es asequible al consejo, rebelde al látigo; amante escrupuloso de sus deberes, pero guardador minio de sus derechos; siendo sólo la conciencia de este mismo deber la que a veces le obligó a cumplir con el de rechazar con indignación todo ultraje y todo ataque, viniese de fuera o de dentro, de arriba o de abajo, a su independencia, a sus franquicias, a sus derechos, a sus libertades”.


“Lo que no creo, lo que no espero, lo que avenir no puede, es que llegue a ser jamás un peligro, ni sombra de él siquiera, para desmembraciones imposibles de la gran patria española”.

“No hay, señores Académicos, no hay ningún escritor catalán que no diga con el autor de estas líneas: Dios me conceda morir en el suelo de mi país, oyendo las campanas de la iglesia que festejaron mi nacimiento y mis bodas, viendo los árboles que planté y a que di sombra para que a su vez pudieran dármela; Dios me conceda morir en mi casa solariega, que es tumba de mis padres y cuna de mis hijos; pero Dios no permita que mis ojos puedan cerrarse a la luz sin ver flotar siempre sobre los campos de mi patria, radiante y libre, el pabellón de España”.

Víctor Balaguer, “De la literatura catalana” discurso pronunciado en la Real Academia de la Historia, Madrid, el 10 de octubre de 1875. Páginas 30, 41 y 44.



Víctor Balaguer i Cirera (Barcelona 1824 – Madrid 1901) está considerado como uno de los escritores catalanes más importantes del siglo XIX.

Fue uno de los principales impulsores de la Renaixença, especialmente en la recuperación de los Juegos. Fue el primer profesor en Gay Saber. Cronista de la ciudad de Barcelona puso nombre a las calles de la Eixample que corresponden a los nombres de los territorios, instituciones y personalidades de la corona de Aragón.

A partir de mediados del siglo XIX se incorporó progresivamente en política y destacó come dirigente del Partido Progresista. Participó en la conspiración para derribar a los Borbones motivo por el cual tuvo que exiliarse. Víctor Balaguer fue un miembro muy destacado de la masonería y formó parte en cuatro ocasiones (1871, 1872, 1874, 1886-88) de los gobiernos nacionales, donde ocupó los ministerios de Fomento y Ultramar.
Fue miembro de la Real Academia Española.