martes, 1 de marzo de 2011

Origen del nacionalismo catalán


El nacionalismo catalán es un movimiento político surgido a partir del catalanismo, movimiento cultural nacido en la Renaixença que quería recuperar el uso de la lengua catalana como lengua literaria y de cultura, materializado en los Juegos Florales.

El nacionalismo catalán tuvo mucho que ver con el despegue industrial y económico de Cataluña de finales de siglo XIX. Sobre todo a raíz de la repatriación de capitales que trajo el “desastre del 98”, que también fue aprovechado por el nacionalismo para desprestigiar, aún más, la imagen de España.

Francesc Cambó explica cómo se extendió el nacionalismo a partir de los motivos descritos anteriormente:

“Diversos motivos ayudaron a la rápida difusión del catalanismo y la aún más rápida ascensión de sus dirigentes. La pérdida de las colonias, después de una sucesión de desastres, provocó un inmenso desprestigio del Estado, de sus órganos representativos y de los partidos que gobernaban España. El rápido enriquecimiento de Cataluña, fomentado por el gran número de capitales que se repatriaban de las perdidas colonias, dio a los catalanes el orgullo de las riquezas improvisadas, cosa que les hizo propicios a la acción de nuestras propagandas dirigidas a deprimir el Estado español y a exaltar las virtudes y merecimientos de la Cataluña pasada, presente y futura”.
F. Cambó, Memorias (1876-1936), Alianza Editorial, Madrid 1987, p.41

Pero en sus inicios el nacionalismo era algo ajeno al pueblo y al sentir de los catalanes. El propio Cambó lo explica en sus memorias:

“En su conjunto, el catalanismo era una cosa mísera cuando, en la primavera de 1893, inicié en él mi actuación (…) Aquel era un tiempo en que el catalanismo tenía todo el carácter de una secta religiosa”.

El que fuera su secretario y posteriormente gran literato, Josep Pla, lo explica con estas palabras:

“Los catalanistas eran muy pocos. Cuatro gatos. En cada comarca había aproximadamente un catalanista: era generalmente un hombre distinguido que tenía fama de chalado”.
J. Pla, Cambó, Ediciones de la Nova Revista, Barcelona 1928, p.46

Rovira i Virgili también escribió sobre el tema:

“Había unos cuantos catalanistas en Barcelona y algunos otros escampados por las comarcas. Se los podía contar. Muchas villas tenían un solo catalanista; otras, ninguno”.
Rovira i Virgili, Resum d´història del catalanisme, p.64

Pero en las siguientes décadas el nacionalismo creció a gran velocidad. Como ya hemos dicho contribuyó el “desastre del 98”, pero sin duda ese gran crecimiento se debió a las manipulaciones que los nacionalistas hicieron de la historia, manipulaciones que hoy día siguen utilizando. Los nacionalistas han reinventado una historia donde Cataluña ha sido oprimida por España, siendo el nacionalismo la última manifestación de la supuesta opresión.

Y esta manipulación histórica la reconocen los padres del nacionalismo, como ahora veremos.

Cambó escribió en sus memorias:

“Como en todos los grandes movimientos colectivos, el rápido progreso del catalanismo fue debido a una propaganda a base de algunas exageraciones y de algunas injusticias”.

Prat de la Riba nos aporta otro valioso testimonio:

“Había que acabar de una vez con esa monstruosa bifurcación de nuestra alma, había que saber que éramos catalanes y que no éramos más que catalanes, sentir lo que no éramos para saber claramente, hondamente, lo que éramos, lo que era Cataluña. Esta obra, esta segunda fase del proceso de nacionalización catalana, no la hizo el amor, como la primera, sino el odio”.
E. Prat de la Riba, La nacionalitat catalana, cap. III

Este odio fue dirigido contra quien había sido identificado como el enemigo, España, identificada en Castilla:

“La reacción fue violenta: con esa justicia sumaria de los movimientos colectivos, el espíritu catalán quiso resarcirse de la esclavitud pasada, y no nos contentamos con reprobar y condenar la dominación y los dominadores, sino que, tanto como exageramos la apología de lo nuestro, rebajamos y menospreciamos todo lo castellano, a tuertas y a derechas, sin medida”.

Esta actitud la vemos en el libro "Compendi de la doctrina catalanista", escrito en 1894 por Prat de la Riba y Pere Muntanyola:

“La lengua castellana se caracteriza por la concisión y la sequedad de sus frases y sus modismos, que van directos y sin giros inútiles a la expresión de las cosas tal como son: totalmente al revés de las formas ampulosas de la lengua castellana, que gasta un tiempo precioso y una gran cantidad de palabras para expresar la más insignificante de las ideas (…). La lengua catalana es más dulce que la castellana porque mientras que la nuestra tiene ocho sonidos vocales, que forman una gradación suave e insensible, comparable a la que posee la lengua francesa, el castellano tiene sólo cinco sonidos vocales y es abundante en guturales como la “j” y la “a” clara, que la emparentan con las lenguas semíticas”.

Otro argumento más del nacionalismo, el étnico, haciendo referencia al semitismo de los castellanos, un tópico muy repetido por los nacionalistas de la época, que gustaban de presumir de la superioridad racial de los catalanes, que serían arios. Sí, aunque parezca mentira era así…

El nacionalismo lleva un siglo manipulando la historia, y la sociedad catalana ha asumido esos hechos como reales, mostrando un evidente desconocimiento de la historia de Cataluña. En un artículo de Antoni Simon i Tarrés, escrito hace algunos años, podemos leer:

“El desconocimiento generalizado por parte de la sociedad catalana actual de su propia historia no significa, sin embargo, que determinadas ideas básicas del catalanismo político elaboradas a partir de referentes históricos –como puede ser la lucha del pueblo catalán contra las agresiones del poder central- han penetrado en importantes sectores sociales; y, precisamente, el objeto de este artículo será desentrañar cómo el pensamiento político e histórico catalán contemporáneo –desde los primeros hombres de la Renaixença hasta la Guerra Civil de 1936-1939- ha interpretado, utilizado y a menudo manipulado los referentes históricos de la etapa de formación del Estado Moderno para alimentar un discurso Estado-Nación cambiante y diverso”.
Antoni Simon i Tarrés, Els mites històrics i el nacionalisme català, Manuscrits 12, 1994, p.193 y siguientes

Más de un siglo de manipulaciones, mentiras y exageraciones que han conseguido que varias generaciones de catalanes hayan absorbido la farsa como algo natural, con absoluta buena fe. El fruto de esta manipulación, de esta siembra de mentiras y odio, no podría ser otro que el que es: el rechazo a España. Especialmente en nuestra juventud, adoctrinada en las escuelas.

Dicen que toda idea es respetable siempre que no se use la violencia para defenderla. Yo digo que también es censurable cualquier idea que se articula a base de mentiras y manipulaciones.

Muchos catalanes votan a partidos nacionalistas e independentistas creyendo que son los que mejor defienden su cultura e identidad. Pero no se defiende la identidad de un pueblo manipulando su historia, ni se defiende su cultura usándola como “arma” política o imponiéndola a base de multas.

La Sardana


“La sardana, folclore catalán de raíces helénicas”



Otro mito, y de los grandes.

Recuerdo de pequeño los bailes de sardanas en Plaza Cataluña, de Barcelona, organizadas por El Corte Inglés, donde íbamos todos a aprender y en defender –orgullosos- nuestras antiguas tradiciones. La sardana, el baile “nacional” de Cataluña, danza de raíces helénicas y vinculada al antiguo folclore catalán.

Pues eso es un mito. La sardana ni tiene orígenes griegos (sino que fue inventada por el catalanismo de derechas a finales del s.XIX), ni puede ser considerado folclore, ni es ninguna tradición catalana.

Los jóvenes musicólogos catalanes insisten al desmitificar la sardana y a su creador, José (Pep) Ventura, rompiendo definitivamente con aquel discurso tradicional, tergiversado y mitificado.

Así, por ejemplo, la joven Anna Costal (Figueres, 1981), musicóloga y tenora de la cobla Vila de Olesa, trabaja en una tesis doctoral que intenta sacar la follaje del mito y reencontrar, por ejemplo, las sardanas “proscritas” de Pep Ventura.

El trasfondo del mito:

“Durante años hemos conocido al Pep Ventura que la literatura catalanista esconde detrás de una imagen conscientemente tergiversada. Las finalidades políticas –que al caer el siglo XX buscan la creación e institucionalización de nuevos mitos y nuevas tradiciones para una Cataluña moderna y soberana- justifican la invención de una sardana “tradicional”.
(Costal)

Así se crea un mito:

“El catalanismo convierte la sardana en el baile “nacional” de Cataluña y al músico Pep Ventura en un mito, reinventando su biografía y proscribiendo algunas sardanas inspiradas en zarzuelas y óperas de moda, proscritas sólo porque no encajaban en el discurso más purista del catalanismo”.
(Josep Playà Maset).

Así, la idealización de Pep Ventura se inicia con la “Historia del Ampurdán” (1883), de Pella y Forgas, y continúa con Verdaguer y su poema “El Empordà” (1884) –como una rueda de rosas y claveles girando bajo el sol-, y también en los elogios de Joan Maragall a la sardana.

A partir de entonces, las biografías sobre el músico siempre se han basado en la “imagen romántica de un campesino autodidacta, de infancia paupérrima que, por intercesión de la musa popular, se dedicó a recoger canciones tradicionales catalanas y a insertarlas –salvándolas así del olvido- a la sardana, una danza prehistórica que llegó al Ampurdán a través de griegos y fenicios”.

Igualmente, se tergiversa la música de Pep Ventura rompiendo cualquier vínculo con las músicas contemporáneas y vinculándola al antiguo folclore catalán. Pous i Pagès escribe:

“Desde el principio, el músico ampurdanés pagó también tributo a la chabacanería de la época, poniendo en ritmo de sardana los motivos de los operistas italianos más a la moda, pero ¿cómo podía liberarse, pobre músico aislado en un rincón del mundo, de rendir homenaje a lo que era tenido por indiscutiblemente superior, en opinión de las personas letradas?”.

Vemos, por lo tanto, como historiadores, poetas, literatos, hombres de cultura, se ponen al servicio del poder político nacionalista de la época, para crear e inventar señales identitarias para una Cataluña que se quiere modelar a su ideología preestablecida.

Así se deshace un mito, proceso de desmitificación:

La exposición “Pep Ventura antes del mito: cuando la sardana era un baile de moda” (2009), de Anna Costal, rompe con este discurso tradicional. Recupera la música de Ventura sin áureas míticas ni legendarias: partituras musicales como la “Sardana de la Sonàbula” que recoge fragmentos de una ópera de Bellini estrenada en Figueres el año 1866, y también de otras inspiradas en zarzuelas, como por ejemplo “La cançó del 6 d´octubre”.

Se presenta a Pep Ventura en el contexto de su época y, a ras de su biografía, superando la idealización a la que había sido sometido.

No-Folclore fosilizado:

Stanley Brandes considera que la sardana no puede entrar en la clasificación de folclore, ya qué los bailes folclóricos “se aprenden y se transmiten de modo informal, no a través de clases organizadas, no gratuitas, patrocinadas, como sucede con la sardana. Así mismo, las danzas folclóricas experimentan una evolución indudable, a pesar de ser imperceptible... En cambio, la sardana ha quedado fosilizada desde hace un siglo en diversas variantes de una secuencia invariable, idealmente perfecta de movimientos. Ciertamente, este tipos de estandarización no es característico de ningún tipos de folclore, ni tan solo del baile”.

La sardana como “tradición inventada”:

Brandes cataloga la sardana como “tradición inventada”, concepto definido por Hobsbawm y Ranger (1986) como “conjunto de prácticas, normalmente regidas por una regla abierta o tácitamente aceptada y de tipos ritual o simbólico... que implica automáticamente la continuidad con el pasado”.

Pues bien, Brandes considera que, efectivamente, la sardana durante un siglo se elevó a un rango simbólico particular, representando una herencia comuna con “un pasado mítico mal definido”.

Y es que para Brandes tampoco se puede dar a la sardana origen helénico:

“Estos intentos de reconstrucción histórica son fútiles. El baile en corro es tan difundido, y la forma circular tan universal, que sería sorprendente que no se hubiesen inventado bailes en corro independientemente de muchos lugares y épocas. Actualmente, no disponemos de pruebas documentales ininterrumpidas que permitan remontar la sardana con la Grecia antigua. Por lo tanto, estas especulaciones tendrían que cesar”.

Conclusiones:

La sardana es un invento de mediados de siglo XIX. El nacionalismo de derechas del s.XIX busca la creación e institucionalización de nuevos mitos y nuevas tradiciones para una Cataluña moderna y soberana.

Se justifica así la invención de una sardana “tradicional”: un baile y una música de moda en aquel momento, con vínculos con la zarzuela y la opereta italiana, se somete a un proceso de mitificación por razones políticas e ideológicas, todo inventándose raíces antiguas y tradicionales. Deviene, así, en danza “nacional” de Cataluña.

Paralelamente, se fue construyendo y forjando el mito de Pep Ventura: idealización histórica, literaria y musical, tergiversándose conscientemente su imagen, hasta llegar a proscribir buena parte de su obra musical por “poco catalanista”.

Este proceso es el que algunos autores llaman “tradición inventada”: la necesidad de tradiciones que tiene la sociedad es lo que provoca su invención en las épocas de rápidas mutaciones socio-económicas o políticas, como fue la Revolución Industrial y la “Renaixença” a finales del s.XIX. Y es en este contexto –sin mitos ni leyendas- donde hemos de encontrar el origen y el sentido de la sardana.

¡Otro mito!

Podéis consultar aquí:

http://www.redacciodigital.com/redactors/redaccio01/08_09/sardana/html/el_mite.html
http://www.museuemporda.org/pdf/2009-07/pepventura.pdf
http://ferransala.com/?p=5132
http://www.arrakis.es/~enricang/literaria/ball/sardana.htm
http://www.funjdiaz.net/folklore/07ficha.cfm?id=513

Paradójicamente la sardana tiene tanta antigüedad en Cataluña como las sevillanas.

"A la hora de estudiar la sardana y su historia, es preciso tener en cuenta que lleva el mismo tiempo en Cataluña que las sevillanas. Puede extrañar de buenas a primeras, porque la sevillana siempre se ha acabado asociando al folclore andaluz. Pero el caso es que al igual que el flamenco, son músicas y bailes con larga trayectoria en el Principado" .
(redacciodigital.com)


Autor: Blog "Mites i mentides del nacionalisme català".

A l'enllaç podeu llegir l'article en català:

http://mitesimentides.wordpress.com/2010/05/19/la-sardana-folkclore-catala-d%e2%80%99arrels-hel%e2%80%a2leniques/

Pedrell, Albéniz y Granados


Felip Pedrell, nacido en Tortosa el 19 de febrero de 1841, fue un musicólogo y compositor. Si bien su talla como compositor no pasó de mediocre, fue un prolífico escritor, musicólogo, historiador, académico, director de orquesta y pedagogo que desplegó una incansable actividad durante sus ochenta años de vida.
Fue profesor en el conservatorio de Madrid y académico de la de Bellas Artes de San Fernando. Construyó casi en solitario las bases de la musicología española contemporánea. Compuso una docena de óperas en varios idiomas (castellano, catalán, italiano y francés), poemas sinfónicos, zarzuelas, canciones, obras camerísticas, corales y religiosas, etc.

En 1859, con motivo de la Guerra de Marruecos, compuso La voz de España, loa patriótica con letra del también tortosino Antoni Altadill:

“Ven sí, mi heroica, mi marcial bandera;
que, de nuevos laureles coronada,
yo haré que en Fez hoy brilles altanera,
cual brillaste en los muros de Granada,
triunfante enseña de Isabel primera (...).
¡Al África, españoles!, si desdora
hoy torpe mancha el pabellón ibero
¡a lavarla volad con sangre mora
vertiéndola a torrentes vuestro acero!
Y enseñe España a la engañada Europa,
de su enojo vibrando el fuerte rayo,
que es digna patria y madre todavía
del Cid y de Cortés y de Pelayo (...).
¡Al África, españoles!, arde el pecho
en vengadora saña
y su brillo recobre nuestro nombre
el grito vengador de ¡VIVA ESPAÑA!”

El año siguiente, al regreso del victorioso ejército de África, escribió un Himno a los voluntarios catalanes.

Su principal actividad la desarrolló en recuperar y sistematizar el legado musical español con el doble fin de evitar su desaparición y de procurar su conocimiento para que, con él como base, se pudiese construir una escuela musical española arraigada en su propia tradición. Escribió obras de erudución y magnitud monumentales, como el Diccionario bio-bibliográfico de los músicos españoles, Hispaniae Schola Muscia Sacra, El teatro lírico español anterior al siglo XIX, la edición de los obras completas de Tomás Luis de Victoria (el más grande polifonista español del siglo XVI), Emporio científico e histórico de organografía musical antigua española, Antoligía de organistas clásicos españoles y el Cancionero musical popular español.

También editó importantes publicaciones periódicas de musicología como Salterio Sacro-Hispano, Ilustración Musical Hispano-Americana y La música religiosa en España.

Publicó el más importante texto del siglo XIX español, su ensayo Por nuestra música, en el que explica y proclama la necesidad de crear una tradición lírica nacional a la altura de las que, siguiendo la revolucionaria estela de Wagner, brillaban en aquella época en otros países europeos. En este ensayo Pedrell explicó con estas palabras el fin que perseguía con su trabajo:

“Alto patriótico impulso, mucho más alto que el egoísta ´pro domo mea´, guía mi pluma. Si alguien tan estrecho de miras no lo juzga en verdad y así como lo digo, sea: trabajo por mi casa: lo que gane en honores a mi patria se lo entrego: guárdome sólo lo que llevo perdido en paz y sosiego”.

Su testigo fue recogido por la siguiente generación de compositores, que fue la encargada de consolidar la escuela nacionalista española. Dos de sus más eminentes representantes fueron los también catalanes Albéniz y Granados.

Isaac Albéniz, el más importante compositor español del siglo XIX, nació en la localidad gerundense de Camprodón, el 29 de mayo de 1860.
Aunque también compuso óperas, conciertos y piezas pianísticas ajenas a lo español sus más grandes composiciones fueron fruto de esa orientación nacionalista española: Rapsodia española, Suite española, Catalonia, Mallorca, Navarra, Cantos nacionales españoles, España, Serenata española y Cantos de España.
Gravemente enfermo de nefritis crónica, falleció con sólo cuarenta y nueve años en la localidad francesa de Cambó-lesBains el 18 de mayo de 1909, pocos días después de recibir la visita de su gran amigo Enrique Granados, quien tocaría el piano para él durante aquella emocionada y triste despedida.

Granados había nacido en Lérida el 27 de julio de 1867. Con dieciséis años empezó a estudiar composición con Pedrell. Aunque compuso varias zarzuelas y algunas obras para orquesta, lo fundamental de su producción lo dedicó al piano, instrumento al que legó las páginas por las que ha pasado a la posteridad: Escenas románticas, Danzas españolas, Seis piezas sobre cantos populares españoles y Goyescas.

Ante el éxito cosechado por Goyescas, Granados escribió una ópera tomando como base dicha obra. Aunque tenía previsto estrenarla en París la Primera Guerra Mundial le obligó a sustituir París por Nueva York, en cuyo Metropólitan tuvo lugar el estreno el 26 de enero de 1916.
El presidente Wilson le invitó a dar un recital en la Casa Blanca, motivo por el cual hubo de retrasar su viaje de regreso a España.
Embarcó hacia Liverpool, donde trasbordó al Sussex para pasar al Continente, pero el barco fue torpedeado el 24 de marzo en el Canal de la Mancha por un submarino alemán. Granados consiguió subir a un bote, pero murió junto a su mujer al lanzarse al agua para salvarla.

martes, 1 de febrero de 2011

Manuel Milà i Fontanals


Nacido en Villafranca del Penedés, el 4 de mayo de 1818. Literato, filólogo e historiador, y una de las figuras fundamentales de la Renaixença.
Doctorado en Filosofía y Derecho en la Universidad de Barcelona.

Gran estudioso tanto de la literatura grecolatina como de la que se producía en sus días en Europa, comenzó a publicar en los periódicos barceloneses artículos de crítica y composiciones propias en el estilo romántico por entonces en boga. Sus dos ídolos literarios fueron Alessandro Manzoni, autor de la más importante novela del XIX italiano, I promessi sposi, y Walter Scott, figura clave del romanticismo, creador de la novela histórica y modelo a seguir por numerosos autores coetáneos y posteriores en toda Europa. Sus baladas y novelas inspiradas en el paisaje, la historia y las leyendas de su Escocia natal originaron en Milà el interés por el pasado histórico y literario de Cataluña.

Hombre profundamente religioso y de ideología conservadora, no se ocupó nunca de los asuntos políticos, dedicando todo su tiempo y energía al estudio. Su producción literaria y erudita fue ingente. Publicó manuales de literatura universal y española de calidad desconocida hasta entonces; artículos de crítica en la Revista de la Literatura Nacional Española y en otras publicaciones; recopilaciones de romances y canciones en castellano y catalán; ensayos sobre poesía popular en ambas lenguas; ensayos sobre estética, poética, historia, teatro, literatura medieval y trovadoresca; sobre diversos autores pasados y presentes (Tirso de Molina, Scott, Manzoni, Cervantes, Schiller…). Una de sus obras cumbre fue De la poesía heroico-popular castellana, imperecedero monumento a la tradición épica en dicha lengua.

Escribió versos en castellano y catalán, entre ellos La Cansó del pros Bernat, poema épico de gran influencia entre los autores coetáneos. Sin embargo, su producción en catalán fue escasa, no llegando sus poemas en dicha lengua a una docena. Milà en un principio fue reacio a utilizar el catalán, lengua que él denominaba lemosín, para sus ejercicios poéticos, pero acabó decidiéndose a ello, si bien esporádicamente, tras el ejemplo de Aribau.

Fue un caso ejemplar de lo que, en tiempos posteriores, denunciarían los autores nacionalistas: muchos catalanes de su época cantaban las bellezas de la tierra catalana y las glorias de su historia en la única lengua que para ello estimaban posible, la castellana. Incluso se lamentaban del desuso de la lengua catalana aunque ellos mismos no la utilizaran e incluso llegaran a cantarla en versos castellanos. Ello estaba causado por la muy arraigada costumbre de considerar la castellana como única lengua de cultura para cualquier español, incluidos los habitantes de las regiones bilingües. En ello no había presión ni represión por parte de ningún gobierno.

Uno de los principales ideólogos del nacionalismo catalán, Antoni Rovira i Virgili, no tuvo más remedio que admitir, en su Resum d´història del catalanisme, que fueron los propios escritores catalanes de los siglos XV al XIX los que decidieron voluntariamente expresarse en castellano:

“Aquellos hombres, sin embargo, que amaban a Cataluña y la lengua catalana, emplearon casi siempre el castellano como lengua literaria, y creían todos que el catalán era una lengua muerta para la literatura”.

Otro eminente nacionalista, Prat de la Riba, se lamentó de la actitud de aquellos autores decimonónicos porque “lloraban los males de la lengua catalana y en su casa hablaban el castellano”.

Milà fue uno de los organizadores de la restauración de los Juegos Florales de Barcelona, que en 1859 rescataron del olvido de siglos algunos amantes de las letras catalanas. Por su prestigio, Milà fue elegido presidente de aquella histórica recuperación, así como de la conmemoración del vigésimo quinto aniversario, en 1883, pocos meses antes de morir.

En el discurso inaugural de aquellos primeros Juegos Florales, Milà expuso los objetivos perseguidos y el ánimo que movió a los organizadores:

“Hacía ya tiempo que muchos se dolían del olvido de los Consistorios del Gay Saber, más conocidos con el nombre de Juegos Florales; y con mucha razón, según ha demostrado el feliz y cada día más extendido cultivo poético de la lengua catalana y de los dialectos hermanos del mediodía de Francia. Gracias a uno de los presentes, catalán de corazón, que no ha parado hasta que ha visto realizados sus buenos proyectos, y gracias a la protección de los dignos sucesores de los consejeros, hoy, pasados algunos siglos, renace aquella antigua institución literaria (…). Con un entusiasmo acompañado de un poco de tristeza, le damos a esta lengua una fiesta, le dedicamos un filial recuerdo, le guardamos al menos un refugio. A los que nos recuerdan las ventajas que comporta olvidarla, diremos que a estas ventajas preferimos tener un sentimiento en un rincón de nuestros pechos, y si en este sentimiento alguno quisiese ver peligros y discordias o una disminución del amor a la patria común, podríamos responder que fueron catalanes muchos de los que ensangrentaron las aguas de Lepanto y de los que cazaron a las águilas francesas; y podríamos repetir un aforismo ya usado al tratar de uno de los mejores catalanes y más ardientes españoles que ha habido jamás (Antoni Capmany): No puede amar a su nación quien no ama a su provincia”.

Además de su labor como enseñante y escritor durante cuatro décadas, fue miembro de la Academia de Buenas Letras de Barcelona, de la Real Academia Española y de la Real Academia de la Historia. El Gobierno de la nación, por sus méritos, le concedió la Gran Cruz de la Orden de Carlos III y la de Isabel la Católica. Entre sus discípulos se hallaron figuras prominentes de la siguiente generación de literatos de la Renaixença, como el obispo Torras y Joan Maragall, así como quien continuaría de forma extraordinaria su labor de reivindicación de la cultura y la historia de España: Marcelino Menéndez Pelayo.

Falleció en su localidad natal el 16 de julio de 1884. Algunos años después fue erigida en Villafranca una estatua de Milà en el momento de ser coronado por dos figuras que encarnan la poesía catalana y la épica castellana.

Josep Torras i Bages escribiría sobre su fallecido maestro:

“Su mayor placer, fuera de la contemplación de las cosas divinas, lo hallaba en el amor a Cataluña y a España”.

Renegats


Definició de la paraula Renegat:

RENEGAT, -ADA: Que ha renunciat a la seva fe religiosa, patriòtica o política.


Jaume I: “Ho fem, en primer lloc per Déu, en segon per salvar Espanya i en tercer lloc perquè nosaltres i vosaltres adquirim bona fama i gran nom per haver salvat Espanya”.

Pere Tomic: "Amb els seus enormes pecats perderen, ¡oh, dolor!, la Espanya: los comtes i reis amb els seus immortals virtuts la recobraren".

Jaume Balmes: “I amb justícia s'indigna el que sent córrer en les seves venes sang espanyola, en pensar en l'immens infortuni d'aquesta nació, gran en si mateixa, i empetitida, abatuda i perduda per els qui l'han governat”.

General Joan Prim: “Soldats! Podeu abandonar aquestes motxilles perquè són vostres, però no podeu abandonar aquesta bandera, que és de la Pàtria! Permetreu que l'estendard d'Espanya caigui en poder dels moros?”.

Víctor Balaguer: “Déu no permeti que els meus ulls puguin tancar-se a la llum sense veure flotar sempre sobre els camps de la meva pàtria, radiant i lliure, el pavelló d'Espanya”.

Jaume Collell: “Així és como refarem i enaltirem la Pàtria catalana, anant sempre a la vanguardia en lo progrés i en la defensa de la Pàtria espanyola”.

Jacint Verdaguer: “Vostre blau mantell és gran; abrigau a tota l´Espanya, lo regne de vostre amor, como un nuiet sota l´ala.”

Joan Maragall: “Perquè en aquest Visca Espanya caben tots els que volen a Espanya de debò. Els únics que no caben són els que no volen cabre, els enemics de l'Espanya veritable. Espanyols? Sí! Més que vosaltres! Visca Espanya!”.

Ferran Valls Taberner: "Cal també salvar dintre Catalunya el sentiment ancestral de patriotisme espanyol, considerat com a ampliació natural i complement necessari del patriotisme català".

Montserrat Caballé: “He presumit sempre de ser espanyola allà per on he anat”.

Pau Gasol: "El triomf de molts esportistes ha posat a aquest país en el mapa del món... La meva pàtria és Espanya, el meu barri, el meu col•legi, la meva infància".


QUI ÉS EL RENEGAT?

VISCA ESPANYA!

Marta Torné


Extracto de la entrevista que Marta Torné concedió a “El Periódico de Catalunya”.




–¿Con quién iba en la final del Mundial que jugaron España y Holanda?

–Vaya tontería, pues con España. ¿Cómo voy a ir con Holanda...?

–Es que había catalanes que querían que ganasen los holandeses...

–Ya, pero yo no lo entiendo. Además, si hubiera alguna duda, el 80% del equipo era del Barça, con lo cual...

–Pues esto es lo que hay...

–Mi madre no se alegró de que ganara España, por ejemplo, y yo lo respeto. Pero no entiendo qué tiene que ver eso con la política. Mi madre es supernacionalista y culé.

–Puede ser, entonces, que estuviera muy enojada con lo del Estatut...

–Claro que está cabreada. Desde que trabajo en Madrid he cogido más distancia y me he dado cuenta de que hay mucho comecocos aquí y allí. Tanto que critican al nacionalista español. Pues es lo mismo allí.

–¿Se ha producido en Catalunya una fractura con esto de la selección?

–La fractura existe desde hace muchísimos años. El problema es que no se cura y se va complicando más. Yo me siento catalana, pero también veo que hay mucho chantaje emocional de una época ya pasada: deberíamos mirar hacia delante.

–¿Cree que es aún posible el encaje de Catalunya dentro de España?

–Ya de por sí la pregunta me molesta. ¿Por qué tiene que encontrar encaje cuando forma parte de España? Yo, desde que vivo en Madrid, estoy disfrutando de muchas cosas que en Barcelona no disfrutaba. He descubierto, por ejemplo, el flamenco.

 
Entrevista completa: http://www.elperiodico.com/es/noticias/tele/20100721/marta-torne-gustaria-ahora-fichar-por-cuentame/397204.shtml

jueves, 6 de enero de 2011

La soberanía de Cataluña


Mucho se ha escrito sobre la pérdida por parte de Cataluña de sus fueros en 1714, después de la Guerra de sucesión española. Algunos hablan de la pérdida de la “soberanía de Cataluña”, otros incluso se atreven a hablar de la pérdida de la “independencia de Cataluña”.

Pero, ¿gozaba Cataluña de autogobierno antes de 1714?, ¿era un territorio soberano?, ¿era acaso un estado independiente?

Quien mejor puede contestar a estas preguntas es el profesor Jaume Vicens Vives, el mejor historiador catalán de la historia.

Pero antes de citar las palabras de Vicens Vives conozcamos como era la organización política e institucional de la Corona de Aragón:

En las Cortes estaban representados la Iglesia, la Alta Nobleza y los magnates de las ciudades.
El rey concedía a las Cortes libertades y privilegios a cambio de dinero y apoyo militar.

Ahora sí, conozcamos según Jaume Vicens Vives el mecanismo político orgánico de la Corona de Aragón:

“-En la cima, la Monarquía y su corte: la paz, la guerra, la diplomacia, la justicia, la ley y las finanzas generales.

-Un peldaño por debajo, el gobernador general encargado de asegurar la justicia y la ley en nombre del monarca en el país donde este no se hallaba presente.

-Más abajo aún, los portavoces del gobernador general, los oficiales encargados de representar al gobernador general en el mantenimiento del orden público y la administración de justicia.

-Y, más abajo, los funcionarios comarcales, delegados del poder supremo regio.

-Este era el aparato del Estado. Al lado, conviviendo con él, pero no sujeto a él, el aparato "pactista" de los respectivos territorios: las Cortes, los Municipios, los Gremios, perfilado más adelante con las Diputaciones del General.

Este esquema del mecanismo constitucional de la Corona de Aragón rigió hasta 1714.
De él no parece proceda deducir que existió autogobierno o gobierno autónomo alguno”.

Por tanto podemos afirmar que Cataluña nunca ha gozado de soberanía ni ha sido nunca un país independiente, y que sólo ha gozado de autogobierno en dos ocasiones. La primera en la segunda República española, y la segunda con el estatuto de 1979.

Origen del nombre de Cataluña


Las dos teorías más plausibles del origen del nombre de Cataluña son las siguientes:

La primera habla de cómo fuimos bautizados en Italia:

El Arcediano de Pisa, de nombre Euricus, escribió, en fecha imprecisa, un libro titulado "Liber Majolichinus de Gestis Pisanorum ilusribus" en el que se narra las gestas de la expedición a Mallorca de los años 1114 y 1115; se refiere a las hazañas del jefe de la expedición, Ramón Berenguer III, al que cita con diversos títulos: "Catelánicus heros", "Dux Catelanensis"...y menciona igualmente la palabra "Catalania" o "Cathelania".

Nos bautizaron en Italia como consecuencia de una adulteración de la palabra Lacetania. El "acta" de dicho bautizo consta en un manuscrito que narra hechos de 1114 y 1115 pero, es de suponer que fue escrito unos años más tarde.

Y la palabra “Lacetani” no paso a “Catelani” por una evolución lingüística sino que fue un error del autor. A principios del siglo XII el Condado de Barcelona era bastante conocido. Dicho condado no incluía toda la Marca Hispánica; su núcleo central lo formaba el territorio ocupado anteriormente por la tribu íbera de los lacetanis. Un italiano culto recordó aquella denominación y así como se habían ya resucitado nombres antiguos tales como Aquitania, Bélgica, Luciana, se le ocurrió resucitar el de “Lacetani”, pero en el escrito apareció la metátesis “Catelani”. Compara Coromines (Joan Coromines: El que s´ha de saber de la llengua catalana. 1954) esta metátesis con el antecedente de Ptolomeo que al hablar de los lacetanos escribe “Katelanoi” en unos manuscritos y “Kastellanoi” en otros.

Hay que tener en cuenta que la propagación y penetración aquí del nombre que se nos atribuía en dicho manuscrito fue forzosamente lenta y tardía. Se puede afirmar que en tiempos de Ramón Berenguer IV era aquí desconocido el nombre de "Cataluña".

En tiempos de Pedro II se usa la palabra Cataluña de forma clara. En un documento relacionado con la proclamación de la Paz de Dios se puede leer: “Haec est pax quam dominus Petrus…constituit per totam Cataloniam, videlicet a Salsis usque ad Ilerdam”.

En tiempos de Jaime I es ya frecuente el nombre de Cataluña; en el "Llibre de feyts del rey en Jacme" o Crónica de Jaime I la palabra Cataluña aparece con frecuencia.

Así Ferran Soldevilla (Història de Catalunya, Barcelona 1962. Cap. VIII) se refiere a las constituciones de “Paz y Tregua” de 1173 en que Alfonso II manda instituir la paz y la tregua “en dicha tierra mía, de Salses hasta Tortosa y Lérida con sus términos” Y añade: “es decir, dentro de los límites de lo que más tarde será comprendido con el nombre de Cataluña”. Reconoce pues, que en 1173 no existía Cataluña.


La segunda teoría habla de cómo Cataluña significa "tierra de castillos". El mismo significado que Castilla.

En la página de la Generalitat se puede leer:

"El nombre de Cataluña -de etimología incierta, aunque probablemente derivado de "tierra de castillos"- se empieza a utilizar a mediados del siglo XII para designar el conjunto de condados que formaban la Marca Hispánica".

http://www.gencat.cat/catalunya/cas/historia/historia2.htm

En la wikipedia se puede leer:

"Otra propuesta sugiere que por las necesidades defensivas de la Marca se levantaron muchas fortificaciones. Sus guardas eran los castellanos que en el bajo latín medieval tomaría el nombre de castlanus de cuya voz surgen las formas catalanas castlà, catlà y carlà.[6] De éstas formas, los extranjeros que pasaban por sus tierras habrían comenzado a nombrar así a los habitantes y su territorio (català > Catalonia, Catalaunia), por lo que Cataluña significaría «tierra de castillos»".

http://es.wikipedia.org/wiki/Catalu%C3%B1a

Aunque en mi opinión esas dos fuentes no son nada fiables es cierto que en el libro de Marcelo Capdeferro "Otra historia de Cataluña" menciona esta teoría como una de las posibles.
Y en su libro de Historia de España Ricardo de la Cierva la da por buena.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Rock català


Gerard Quintana, junto a su grupo, Sopa de Cabra, fue uno de los símbolos de la música clasificada en los primeros años de la década de los 90 como "Rock català". Ahora, tras reconocer su evolución, recela de aquella etiqueta, politizada y utilizada por el govierno de turno:

“La de "Rock català" fue una etiqueta desafortunada, porque amputaba una parte de lo que se hacía en Cataluña, sólo porque no era en catalán”


Això és Rock català, en llengua català:
Esto es Rock català, en lengua catalana:

Sopa de cabra: El far del sud.


Això també és Rock català, però en llengua castellana:
Esto también es Rock català, pero en lengua castellana:

Sopa de cabra: Cuando todo vaya mal.


Aquetes dues cançons són part de la cultura catalana, perquè la cultura catalana és la que fem els catalans en qualsevol de les nostres tres llengües, la catalana, la castellana i l´aranesa. Si no ets capaç d´entendre això mai entendràs Catalunya.
I aquestes dues cançons són, també, part de la cultura espanyola, si no entens això mai entendràs Espanya.

Estas dos canciones son parte de la cultura catalana, porque la cultura catalana es la que hacemos los catalanes en cualquiera de nuestras tres lenguas, la catalana, la castellana y la aranesa. Si no eres capaz de entender esto nunca entenderás Cataluña.
Y estas dos canciones son, también, parte de la cultura española, si no entiendes esto nunca entenderás España.