domingo, 18 de noviembre de 2012

Marc Márquez, campeón Moto2



El domingo 28 de octubre el piloto español de Moto2 Marc Márquez se ha proclamado campeón del Mundo en el Gran Premio de Australia con los mejores registros, récord de victorias, de clasificaciones y de pódiums.

Con esta corona, Márquez suma su segundo campeonato mundial tras el conquistado en 2010 en la categoría de 125cc, justo antes de dar el salto a MotoGP el próximo curso de la mano de uno de los equipos más potentes, el Repsol Honda HRC, en donde tendrá como compañero al español Dani Pedrosa.

Como ya hiciera en 2010 al lograr el campeonato del mundo de 125 c.c. el catalán Marc Márquez quiso celebrar su triunfo con la bandera de España.


lunes, 8 de octubre de 2012

Cataluña, América y la Hispanidad (V)


Primera Compañía Franca de Voluntarios de Cataluña


En el siglo XVIII los viajes de investigación a las regiones de ultramar se multiplican y además amplían sus objetivos, de tal manera que hablar de Ilustración es relacionarla inexorablemente con viajes. España organizó su viaje de exploración al Pacífico y el Atlántico Sur en el navegante y explorador italiano Alejandro Malaspina.

LOS SOLDADOS DE NOOTKA: TROPAS COLONIALES ESPAÑOLAS EN CANADA A FINALES DEL SIGLO XVIII.

Cuando España estableció un puesto permanente en Nootka en 1790, envió allí una compañía de guarnición, la Primera Compañía franca de Voluntarios de Cataluña. Este fue el primer grupo relativamente importante de europeos que llegaba a la isla de Vancuver con el propósito de permanecer en ella durante más que una temporada. Militarmente hablando, esta unidad fue la primera apostada en lo que hoy es la Columbia Británica, y construyó la primera fortificación al estilo europeo -una batería de artillería- en lo que hoy es la costa canadiense del Pacífico.

El establecimiento de Nootka desencadenó una crisis que estuvo a punto de provocar una guerra entre Gran Bretaña, España y Francia. Afortunadamente, prevaleció la templanza. La solución diplomática a la crisis de Nootka, resuelta en Europa, preveía que la plaza debería evacuarse puesto que nadie deseaba ir a la guerra. Pero en el interin, los Voluntarios Catalanes sirvieron en Nootka durante varios años, luego remplazados por una escuadra de 19 hombres bajo el mando de un sargento de la Compañía de San Blas, que la evacuaron al retirarse finalmente en 1795.

LOS VOLUNTARIOS DE CATALUÑA.

Este cuerpo colonial se formó en abril de 1767, como una compañía independiente. Sus 4 oficiales, 4 sargentos, 2 tambores y 94 cabos y soldados fueron destacados del Segundo Regimiento de Voluntarios de Cataluña, en Barcelona. El Segundo regimiento metropolitano había sido reclutado cinco años antes en la montañosa provincia de Cataluña, al nordeste de España, vestido y equipado conforme al tradicional estilo de los Migueletes, unidades de infantería ligera de montaña. Como resultado, la nueva Compañía asumió las tradiciones del 2º Regimiento. Aunque formada en 1767, la colonial Compañía Franca de Voluntarios de Cataluña reclamaba su precedencia desde 1762, fecha de creación del 20 Regimiento, y llevaba el mismo uniforme azul con divisa amarilla y botones en plata. Hubo variaciones en algunos detalles, como se verá más abajo.

La nueva Compañía Independiente estaba originalmente prevista para servir en La Habana, pero se juzgó más urgente la necesidad de tropas en Nueva España y los Voluntarios Catalanes zarparon de Cádiz, a finales de abril, con destino a Méjico. Tras una escala en La Habana, desembarcaron en Veracruz en agosto y marcharon al interior del país. El cuerpo fue destinado a Tepic pero poco después sería empleado en la expedición de Sonora, donde encontraron a otra unidad colonial catalana: los Fusileros de Montaña.

En 1769, un destacamento de Voluntarios de Cataluña exploró la Alta California (actual estado de California, Estados Unidos), colaborando en la construcción de San Diego y Monterrey, y formó parte de la expedición que descubrió la Bahía de San Francisco en octubre del mismo año.

El 12 de noviembre de 1772 se enviaron instrucciones desde España para fusionar las dos unidades catalanas en un único cuerpo de dos compañías de Voluntarios de Cataluña. De acuerdo con ellas, las dos compañías fueron organizadas a principios de 1773, consistiendo cada una de 3 oficiales y 80 hombres. En adelante, la unidad fue definitivamente incluida entre las tropas coloniales regulares de Nueva España.

Guadalajara se convirtió en la base de las dos compañías catalanas, alternándose en el servicio de las provincias fronterizas hasta que una era relevada por la otra, mientras que la compañía que quedaba en Guadalajara aportaba pequeños destacamentos a San Blas y Real del Monte. Otros fueron enviados para la exploración de la Alta California junto a la caballería presidial. Las misiones se sucedían y, paulatinamente, los Voluntarios de Cataluña se convirtieron en una verdadera unidad colonial.

A finales de agosto de 1789, la primera compañía permanecía tranquilamente en Guadalajara cuando se recibieron órdenes de Ciudad de Méjico para que preparasen su marcha a la base naval de San Blas, con vistas a una expedición al Pacífico Norte. Mandaba la Primera Compañía el Capitán Pedro Alberni, que tenía algunos hombres enfermos y el equipo en deficiente estado para acometer tal expedición. Finalmente rehecha, a falta de un oficial que quedó enfermo, la compañía partió hacia San Blas el 2 de enero de 1790. El Capitán Alberni y su compañía embarcaron en la fragata Concepción, al mando del Teniente de navío Francisco Eliza, que zarpó el 3 de febrero hacia Nootka, junto con el San Carlos y la Princesa Real.

El 25 de marzo, la Concepción y el San Carlos anclaron en Nootka. Pronto desembarcaron 80 hombres que comenzaron a trabajar en la reparación y mejora de los barracones, empalizadas y plataformas de los cañones que había construido el Capitán Martínez el año anterior. Hacia mediados de abril, una batería de artillería dominaba la entrada a la Ensenada de Nootka desde una posición eminente. Se la llamó Batería de San Miguel. La Princesa Real permaneció anclada en la rada y, eventualmente, fue utilizada como batería flotante de apoyo a la de San Miguel. Estos trabajos defensivos eran relativamente modestos, como en todos los presidios españoles al norte de Méjico. Ninguno habría resistido el asedio de una fuerza europea bien equipada, más bien eran avanzadillas de la civilización en los confines del mundo conocido. La batería de Nootka habría podido oponerse a mercantes bien armados o, incluso, a una fragata. Realmente, era todo lo que se necesitaba ya que la probabilidad de encontrarse con grandes buques de línea en el Pacífico Norte era muy remota en aquella época.

Las fortificaciones fueron diligentemente mejoradas y, para el verano de 1792, los cañones de la batería de San Miguel estaban protegidos por troneras y también se había construido una nueva residencia de paredes encaladas para los oficiales, mucho más confortable. Un interesante aspecto de las fortificaciones de Nootka era la ausencia de defensas contra fuerzas de desembarco de posibles enemigos, o contra indios que atacaran por tierra. Claramente, el ataque terrestre no fue considerado como la mayor amenaza.

La estancia de la Compañía de Voluntarios Catalanes en Nootka -quizá uno de los puestos más desamparados del Imperio español- fue muy dura. La zona era de gran belleza escénica, pero ello debía ser de poco consuelo para unos hombres acostumbrados al cálido y soleado clima de Méjico mientras soportaban el frío, el viento y las lluvias invernales en la Isla de Vancuver. No todos se quedaron en Nootka, algunos fueron destinados para servir como marines a bordo de los veleros que partían de exploración mucho más al Norte. En 1791, 10 soldados fueron destacados para la expedición de Francisco Eliza a Mount Elias (Alaska). En 1792, un grupo de catalanes fue repartido en varios buques: 45 en la Princesa, 43 en la Virgen de Aranzazu, 40 en la Activa y 3 en la Mexicana. A pesar de las precauciones tomadas para el servicio en el Pacífico Norte, muchos perecieron de enfermedades y otros desertaron. En marzo de 1793, la compañía había quedado reducida a 59 soldados, frente a su máximo de 80. De ellos, solo había 14 en Nootka, los supervivientes de un crudo invierno que había causado muchas víctimas; los demás estaban a bordo de los buques de exploración. De todas formas, llegaron órdenes de reducir la guarnición de Nootka a 10 hombres, bajo el mando del Alférez Saavedra. En junio de 1794 fueron relevados por un contingente de 19 soldados, bajo el mando del Sargento segundo Virueta, destacados de la compañía de guarnición de la base naval de San Blas, en Méjico.

Así concluyó el periplo de servicio de los Voluntarios de Cataluña en lo que hoy es una parte de Canadá. La unidad fue destinada después en California y, más adelante, contra los insurgentes en Méjico. Allí recibió los elogios del Virrey Calleja por su buen historial de servicios, pero había perdido demasiados hombres y poco después de 1815, fue amalgamada entre otras unidades realistas.

El servicio de guarnición en Nootka de los 20 hombres de este cuerpo terminó el 23 de marzo de 1795. De acuerdo con las formalidades previstas por los comisionados hispano-británicos, las últimas tropas españolas embarcaron en la Activa y abandonaron el Estrecho de Nootka a sus originales dueños; el jefe Maquina y sus súbditos.

Cataluña, América y la Hispanidad (IV)


Joan Orpí





Joan Orpí, nacido en Piera (Barcelona), fue nombrado en 1631 capitán conquistador y gobernador de todo el territorio que ocupase en la Venezuela occidental por la Real Audiencia.

Tras cruzar un inmenso territorio plagado de las tribus más dispares, estableció en el Valle de Aragua un fuerte que denominó San Pedro Mártir. Desde allí soñó fundar la “Nueva Cataluña” y buscó un emplazamiento para establecer la capital. Finalmente, le concedió a uno de sus capitanes una planicie que le había sido adjudicada, Vicente Ferrer, y allí se erigió “Nueva Barcelona”. La nueva población se inauguró oficialmente el 19 de diciembre de 1637 y su cense recogía doscientas almas.

En 1638, Orpí retrocedió hacia las tierras de los palencos, antiguos enemigos, para fundar “Nueva Tarragona”. Su sueño era fundar una red de ciudades que emularan la vieja Cataluña. Pero la presencia de holandeses, que habían ocupado Curaçao, lo obligó a desviar sus fuerzas e impidió que su proyecto progresara. Aun así, en sus escritos solía firmar: “Juan Orpí, conquistador de la nueva Cathaluña”.

En 1645 moría y en 1671 su “Nueva Barcelona” fue trasladada a la ribera pasando a llamarse simplemente “Barcelona”.

El expolio de Pedralbes, modelo económico y social de la Cataluña nacionalista



Erase una ciudad llamada Barcelona en que los ricos pagaban más que los pobres. Los ricos, como es lógico, decían cansarse de tanto pobre siempre pidiendo y pidiendo mientras que no aportaban nada: ¿Por qué no dejaban de pedir y empezaban a producir? No era tan difícil, bastaba ser tan emprendedor como lo eran los Trías o los Roca del barrio de Pedralbes.
Una de las zonas humildes, la Barceloneta, era de toda la vida menos segura, menos cohesionada socialmente y, entre otras cosas, tenía ciertos problemas con el alcantarillado. Por este motivo en verano se producían muchas veces molestias por el olor. Así que el ayuntamiento utilizó el dinero de los impuestos en arreglar el alcantarillado del barrio.

Los ricos de la ciudad, entonces, dijeron que el alcantarillado de la Barceloneta era mejor que el de Pedralbes y que aquello era intolerable. Muchos dijeron en los medios de comunicación, de los cuales eran propietarios, que Pedralbes tenía dignidad y que si aportaba más dinero tenían derecho a más inversión, la misma proporción que aportaban a las cuentas del ayuntamiento. ¿Qué era eso de que los pobres de la Barceloneta tuvieran un alcantarillado nuevo mientras ellos tenían un alcantarillado viejo?

De nada servía que el ayuntamiento argumentara que los impuestos estaban para atender a las necesidades de todos lo barceloneses con independencia del barrio en que vivieran y el dinero de impuestos que hubieran aportado. Al fin y al cabo lo mismo pagaba un rico de Pedralbes que un rico de la Barceloneta, lo mismo pagaba un pobre de Pedralbes que un pobre de la Barceloneta. De nada servía.

Además, no todos los ciudadanos de Pedralbes eran ricachones, decían los ricos. El dinero salía de Pedralbes para gastarlo en barrios que nunca pagaban nada mientras que en el propio Pedralbes había gente con problemas... Eso no podía ser. De haber dinero en el ayuntamiento, antes estaban los pobres de Pedralbes que los pobres de fuera, para eso pagaba más Pedralbes que la Barceloneta.

Así que los ricos de Pedralbes presionaron lo suficiente y pusieron en contra del ayuntamiento a los ciudadanos de Pedralbes como para exigir que el barrio recogiera su propio dinero. De este modo, finalmente, Pedralbes consiguió que el dinero del ayuntamiento revertiera de nuevo sobre los ricos de Barcelona y que todo siguiera siendo como debía ser: Pedralbes el barrio pudiente de la ciudad y la Barceloneta el barrio humilde en el que “no paga ni Déu”, pero que enriquece las tiendas de los señores de Pedralbes.


Fuente: http://hermenauta.blogspot.es/1299096240/el-discreto-encanto-de-la-burguesia/

sábado, 29 de septiembre de 2012

12 de octubre, Barcelona, manifestación contra la independencia de Cataluña




El proper dia 12 d’octubre, dia de la Hispanitat, els catalans sortirem al carrer a dir NO a la independència.
I direm SI a la unitat, a la convivència. SI a Catalunya, SI a Espanya.

Perquè Catalunya som tots, perquè som i serem espanyols.



viernes, 28 de septiembre de 2012

El Derecho de Autodeterminación


Para analizar las reclamaciones autodeterministas de nuestros nacionalismos se hace necesario definir en qué consiste la autodeterminación para acto seguido poder concluir si tiene aplicación al caso español.

El principio de autodeterminación de los pueblos no es algo que existe en el mundo desde siempre. Se trata de un principio que regula las relaciones de los miembros de la comunidad internacional desde hace no muchas décadas. En diciembre de 1918 el presidente norteamericano Wilson, con la Primera Guerra Mundial recién concluida, declaró lo siguiente:

“El principio central por el que hemos luchado en este guerra es que ningún gobierno tiene el derecho a disponer del territorio de un pueblo libre”.

Este principio fue utilizado sobre todo para desmantela los imperios vencidos, que dieron nacimiento a multitud de nuevos Estados.

La aplicación generalizada de este principio, sin embargo, tuvo que esperar al fin de la siguiente guerra mundial y a que las Naciones Unidas proclamaran en su Carta Fundacional el principio de igualdad de derechos de los pueblos y su derecho a disponer de sí mismos.

Con tal precepto se establecía la necesidad de revisar dos tipos de relaciones de dominación de una nación sobre otra creadas por la fuerza: la conquista militar de una nación, como las que habían provocado la Segunda Guerra Mundial, que acababa de terminar, y la dominación colonial que en otros continentes se había establecido desde el siglo anterior.

El principio de autodeterminación aparece recogido por primera vez en la Carta Fundacional de la ONU (art. 1, párr. 2):

“(es propósito de la ONU) Fomentar entre las naciones relaciones de mistad basadas en el respeto al principio de la igualdad de derechos y al de la libre determinación de los pueblos”

Ya en esta fundacional ocasión, en le documento explicativo elaborado por la misma Conferencia de la ONU que promulgó la Carta se aclara un punto esencial:

“Los pueblos tienen el derecho de administrarse a sí mismos, pero no el derecho de secesión”.

El primer texto legal de la ONU en el que se desarrolla el principio de autodeterminación es la “Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales” (Resol. 1.514 (XV), 14 dic. 1960), de título harto explícito. En esta declaración, tras recordar que “todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación”, “reconocer el apasionado deseo de libertad que abrigan todos los pueblos dependientes”, “reconocer que los pueblos del mundo desean ardientemente el fin del colonialismo” y “creer que es preciso poner fin al colonialismo”, se establece:

Art. 6: “Todo intento encaminado a quebrantar total o parcialmente la unidad nacional y la integridad territorial de un país es incompatible con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas”.

Diez años más tarde, ya con el proceso descolonizador muy avanzado, vuelve la ONU a proclamar el derecho de autodeterminación de los pueblos en la “Declaración sobre los principios de Derecho Internacional referentes a las relaciones de amistad y la cooperación entre los Estados” (24 oct. 1970, Resol. 2.625), en la que se establece el deber para todo Estado, “en virtud del principio de la igualdad de derechos y de la libre determinación de los pueblos” de “poner fin rápidamente al colonialismo”, pues “el sometimiento de los pueblos a la subyugación, dominación y explotación extranjeras constituye una violación de dicho principio”.

Esta Declaración vuelve a establecer que el derecho de autodeterminación es sólo aplicable a las situaciones coloniales y a aquellos supuestos en los que un Estado margine u oprima a una parte de su población por motivos raciales o religiosos. En caso contrario, será incompatible con los principios de la ONU:

“Cualquier intento encaminado a quebranta total o parcialmente la unidad nacional y la integridad territorial de un Estado”.

Así pues, para la ONU y la comunidad internacional no son comparables los casos de un nacionalismo que pretenda el desgarramiento de una nación formada por siglos de convivencia y otro que pretenda resolver una situación de dominio colonial. La secesión, consiste no en el acceso al autogobierno por parte de un pueblo hasta entonces sometido a la dominación de una potencia colonial, sino en la separación de una parte de una nación, está expresamente rechazada.

Ya en 1919, con ocasión de la Conferencia de Paz de París, Robert Lansing, Secretario de Estado con Woodrow Wilson, declaró que:

“No cabe pensar que un presidente americano abogue por un planteamiento secesionista después de que en 1860 los Estados Unidos no reconociesen la secesión de los Estados del Sur, asegurando la unidad incluso por medios militares”.

En resumen: el derecho de autodeterminación figura en la legislación de la ONU con el fin de que se acogieran a él las colonias que desearan separarse de sus metrópolis. Además de para procesos de descolonización, el segundo supuesto para el que la legislación y la doctrina internacionales han previsto este mecanismo es para situaciones de opresión nacional en las que los ciudadanos de un grupo nacional, religioso, racial o cultural determinado incluido en una estructura estatal, sufriese menoscabo de sus derechos individuales o colectivos. En dicho caso, al no estar ese colectivo representado por el gobierno de su nación, se equipara su situación de opresión con la de una colonia y se entiende justificado el derecho de autodeterminación; lo que evidentemente ni ha sido nunca ni es hoy el caso de ninguna región española. Especialmente las provincias vascas, cuyos ciudadanos disfrutan por lo menos de los mismos derechos que el resto de españoles. Y decimos por lo menos porque las particularidades derivadas del régimen del Concierto Económico en todo caso hacen de los vascos unos ciudadanos fiscal y económicamente privilegiados en España, como han venido siendo durante los últimos cinco siglos.

La autodeterminación exige, por lo tanto, unos requisitos objetivos –límites razonables a su ejercicio, sin los cuales cada región, cada pueblo, cada aldea y cada familia podrían ser sujetos teóricos de ese principio-. No es cierto que cualquier colectivo humano, por mucho que lo sostenga uno de sus partidos políticos, pueda hacerse titular del derecho de autodeterminación por el mero hecho de autoproclamarse como tal, como quien se apunta a una lista de espera.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Tarragona, Diócesis Primada de Las Españas





En el año 385 el Papa respondía a las dudas sobre la disciplina eclesiástica planteadas por el obispo Himero. Es la primera Decretal dirigida por un Papa a un obispo de la Iglesia latina. El Pontífice le ordenaba que hiciera cumplir sus disposiciones a todos los obispos de las provincias vecinas de Hispania. De ahí arranca la tradición de que el Arzobispo de Tarragona es Primado de Las Españas. La diócesis permanecería hasta la invasión musulmana. Tras la reconquista, se pudo restaurar la diócesis y el 1 de junio de 1091, el Papa Urbano II escribe la bula Inter primas hispaniarum urbes. En el documento se reconoce esta primacía. La disputa sobre a qué sede le correspondía el Primado de Las Españas afectó a Tarragona, Toledo y Braga, y nunca llegó a solucionarse, por tanto cada una de ellas mantuvo el título.

En 1691, un concilio provincial ordenó al Arzobispo de Tarragona que continuara firmando como Primado de Las Españas. Incluso en el siglo XX, un arzobispo catalanista, Vidal i Barraquer, siempre defendió su derecho a firmar como tal. Sólo muy recientemente, cuando el actual obispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistachs, ocupaba la sede de Tarragona, firmaba como Arzobispo de Tarragona y Primado, a secas. Actualmente, en alguna documentación no oficial, empieza a leerse un título inventado: “Primado de Cataluña”.

Víctor Balaguer: Patria y hogar


Escultura de Víctor Balaguer en el Parc de la Ciutadella, en Barcelona. 


Víctor Balaguer publicó en 1893 su obra “Añoranzas”, en la que podemos leer:

“Yo soy, bien lo sabe usted, un catalán empedernido y recalcitrante. Cada día amo más a mi país, y más lo venero (…) Y no vale decir todo esto que ahora se estila de patria chica y patria grande, clasificación que nunca entendí, y que jamás entró en mi pobre magín. ¿Qué quiere decir esto de patria chica, o patria grande? La patria es única: es una sola, y ésta es siempre grande. ¡Mi patria! Para mí es la mayor de todas. ¡Mi patria! Yo no conozco más que una. La otra, grande o chica, será patria de los demás; nunca mía. Lo que hay es que una cosa es la patria (España) y otra el hogar (Cataluña); como una cosa es la sociedad y otra la familia. ¿Soy yo por ventura regionalista como ahora se dice? No lo sé. Creo que sí, pero en el sentido y con el alcance que yo doy a la voz regionalismo, que todavía no ha definido ni fijado la Academia. Soy, sí, regionalista;  pero no de esos al uso. No lo soy hasta el punto de faltar a mi patria española por mi hogar catalán, que la patria está por encima de todo; lo soy sí, hasta el punto de que por el amor a mi patria no he de olvidar el amor a mi hogar (…) (Respecto a los castellanos) Lo que no tenemos es el mismo hogar. Cada uno, desde el nuestro, desde el seno de nuestra familia, acudimos a orar en el templo que nos es común, y allí al pie mismo del altar, comulgamos juntos en nuestro amor a España. Siempre me oyó usted hablar de esta manera ¿no es verdad? ¡Así Dios me conserve mi patria, y en ella siempre, siempre, mi hogar!”.

La impresión de libros en castellano en Cataluña





Decir que el castellano no se impuso en Cataluña, sino que fue acogido y adquirido por los catalanes, suena hoy a herejía antinacionalista. Pero el hecho fue simplemente así. En 1557, Cristòfor Despuig se enfadaba porque:

“Me escandalizo al ver que hoy es tan abrazada la lengua castellana, hasta el interior de Barcelona, por los propios señores y otros caballeros de Cataluña (…) Y no digo que la castellana no sea lengua gentil y por tal tenida y también confieso que es necesario que la sepan las personas principales porque es la española la que se conoce en toda Europa”.

Por esa época se da a conocer en Barcelona Juan Boscán, perteneciente a los “ciudadanos honrados”, gentes de alcurnia que hablaban en catalán, leían literatura italiana y preveían que dominar el castellano sería fructífero. Boscán se dio cuenta de que el futuro editorial estaba en escribir al estilo italiano, pero en castellano. En 1534 tradujo El Cortesano de Baltasar Castiglione. El éxito fue inmediato y continuó componiendo en castellano poesías al estilo itálico.

En Barcelona empezó a configurarse una incipiente industria editorial en castellano que exportaba a toda España y al Nuevo Continente. Uno de los primeros impresores que tuvieron esta visión comercial fue Juan de Rosenbach, que obtuvo suculentos beneficios imprimiendo romances castellanoviejos en pliegos sueltos. Además, Castilla se inundó de misales que salían de las prensas de Montserrat.