jueves, 1 de abril de 2010

La Obra de Cristòfol Despuig


Una manifestación de su ferviente españolismo

Gran importancia tiene, en la prosa catalana, la obra del caballero tortosino, Cristòfol Despuig (nacido el 1510, muerto entre 1561 y 1580) intitulada "Los coloquios de la insigne ciudad de Tortosa" redactada el año 1557 y dirigida a Francesc de Montcada, conde de Aitona.

Los coloquios son seis, entre Fabio, ciudadano, y Libio, caballero, dos tortosinos, y el caballero valenciano don Pedro. En un catalán que tiene una gran naturalidad y sin duda revela el habla de los caballeros y gente cultivada de mediados del siglo XVI, Cristòfol Despuig, hombre inteligente y erudito, hábil en su argumentación y conversador elegante y apasionado, pone de manifiesto, en estos seis coloquios, tres intenciones muy claras. En primer lugar defender la excelencia, belleza, riqueza e importancia histórica de su ciudad natal, Tortosa, apología hecha con amor y erudición. En segundo lugar hace un gran alegato a favor de Cataluña en el presente y el pasado, y justifica, con toda clase de argumentos, momentos entonces discutidos de nuestra historia y hace un acertado panegírico de la lengua catalana. En tercer lugar, profundamente español, fiel a Felipe II y a sus empresas y, en aquel momento, a su lucha contra Francia y el Papa, Despuig no tolera que se pretenda identificar España con Castilla, lo cual lo lleva a un violento anti-castellanismo que, a la postre, no es más que una manifestación de su ferviente españolismo.

Despuig recuerda el estilo del “Libre dels feyts”, vivo y rápido. Sus mismas incorrecciones, sobre todo sus frecuentes desordenes sintácticos, le dan una simpática espontaneidad, que quizás se perdería en una dicción más esmerada. A veces parece que se ha consignado palabra a palabra lo que va dictando el rey, con la incorrección propia de una conversación, pero con los valores afectivos de hablar sin preocupación. Siempre que es posible los parlamentos son reproducidos en estilo directo, cosa que da al libro una singular vivacidad. El "Libre dels feyts", de Jaime I, es una crónica en la cual tan encendidamente se narran empresas tan gloriosas como las conquistas de Mallorca y de Valencia, forzosamente ha de abundar en manifestaciones de amor a la tierra y de lo que hoy se llama patriotismo.

Jaume I, como es natural, siente un gran amor por Cataluña, por Aragón y por su ciudad natal, Montpellier; pero en el amor que manifiesta por las tierras mallorquinas y valencianas advertimos un matiz especial, hacia aquellos reinos, conquistados con su esfuerzo y su inteligencia, son para él una cosa quizás más entrañable que los reinos y señoríos que heredó de sus padres. Mallorca y Valencia, reinos de conquista, son como hijas suyas, que ha ganado tras muchos esfuerzos y peligros: alaba su belleza y fertilidad, procede a su forestación con cura y afán y cuando vuelve a hacer varias estancias, se encuentra a gusto y satisfecho.

Jaume I varias veces hace patente una especial predilección por Cataluña. Así cuando en las cortes de Zaragoza se indigna con los aragoneses porque no quieren sufragar la campaña que quiere emprende para ayudar a su yerno Alfonso X de Castilla, les dice:

“Mucho me asombro de vosotros, pues sois gente dura para entender razones; porque deberíais considerar de qué asunto se trata y tendríais que discernir si Nos lo hacemos con una finalidad buena o mala. Porque ciertamente creemos que ningún hombre podría notar mal en esto, porque nosotros lo hacemos: la primera cosa, por Dios; la segunda por salvar España; la tercera que nosotros y vosotros obtengamos tan "buen precio" y tan gran nombre, que por nosotros y por vosotros sea salvada España. Y fe que debemos a Dios, pues aquellos de Cataluña, que es el mejor reino de España, el más honrado, el más noble (pues hay cuatro condes, esto es el conde de Urgell, el conde de Ampurias, el conde de Foix, el conde de Pallars, y hay ricos hombres, que por uno que haya aquí, hay cuatro en Cataluña y por un caballero que haya (aquí) en Cataluña cinco, y por un clérigo que aquí haya allá hay diez, y por un ciudadano honrado en Catalunya cinco), y más aquellos de la más honrada tierra de España nos querrán guardar (en dar a nós del lur)"...

Cristòfol Despuig no solamente hace una defensa histórica y arqueológica de Tortosa, sino que se complace, quizás en los mejores momentos de su prosa, a enumerar la belleza del paisaje, las riquezas de la pesca y la caza, la fertilidad de la tierra, su producción... La apología, grande y erudita, de Cataluña es un motivo casi constante en los coloquios de Despuig. Uno de los temas fundamentales del quinto es la justificación del Príncipe de Viana y de la guerra contra Juan II, lo cual le obliga a hacer una detallada exposición histórica en gran parte destinada a refutar el “De rebus Hispaniae memorabilius” de Lucio Marineo Sícul (publicado el 1530 y reimpreso el 1533, cosa que indica la actualidad del tono polémico), propósito ya anunciado por Despuig en la dedicatoria:

"He deliberado tratar en todo el quinto coloquio de las causas de aquella guerra para mostrar las ocasiones que el Rey da a los catalanes para hacer lo que hicieron y por abonarlos de aquello que contra ellos dejan escrito Lucio Marineo y otras, por tener más en cuenta complacer que la real verdad".

Despuig, en sus disquisiciones históricas, se indigna contra los castellanos que "por no publicar la gloria de los españoles que no son castellanos, van contra la verdad" y contra los "historiógrafos castellanos" que "están en lo mismo de querer nombrar a Castilla por toda España”.
Con auténtica ira escribe:

"Señor, la mayor parte de los castellanos osan decir públicamente que esta nuestra provincia (Cataluña) no es España y, por eso, que nosotros no somos verdaderos españoles: no mirando, los pecadores bienaventurados, cuanto ignorantes son y cuanto de ciegos de envidia y malicia van, que esta provincia no solo es España, mas es la mejor de España..."

6 comentarios:

Ricardo Fernández Coll "Richi" dijo...

Interesante artículo, para mí desconocido, pero que me acuerda de las ocasiones que José Antonio defendió las tierras de Cataluña como española:

“Nosotros amamos a Cataluña por española, y por que amamos a Cataluña la queremos más española cada vez, como al país vasco a las demás regiones .”

“Si alguien hubiese gritado muera Cataluña, no sólo hubiera cometido una tremenda incorrección, sino que hubiera cometido un crimen contra España, y ni sería digno de sentarse nunca entre españoles. Todos los que sienten España dicen viva Cataluña y todas las tierras hermanas en esta admirable misión, indestructible y gloriosa que nos legaron varios siglos de esfuerzos con el nombre de España.”

Intervención de José Antonio en el Congreso de los Diputados e 4 de enero de 1934, en la sesión necrológica con motivo de la muerte del presidente de la Generalidad de Cataluña don Francisco Macía Llusa.

¡¡Arriba España!! ¡¡Visca Catalunya Española!!

Ricardo Fernández Coll “Richi”

Henry The VIII dijo...

Ep mister, més avall tens a la Caballé que diu que ha presumit d'espanyola per allà on ha anat. I d'andorrana a efectes fiscals?

Salutacions.

Javi Hispánico dijo...

Dons no se res d´aquest tema. Pero suposso que es un problema d´ella amb hisenda, crec jo.

Benvingut al meu blog Henry.

Susanna dijo...

Javi me encanta tu blog! Felicidades! ah! y ya tienes mi voto!
un saludo.
Susanna

Susanna dijo...

Javi me encanta tu blog! Felicidaddes! Ah! y ya tienes mi voto!
Un saludo
Susanna

Javi Hispánico dijo...

Muchísimas gracias Susanna.
Recuerdas que puedes votar una vez cada 24 horas, jejeje.

Un saludo!!